viernes, 30 de octubre de 2015

Técnica de estudio alternativa - Del caos mental al aprendizaje progresivo.

A QUIÉN VA DIRIGIDA

Esta técnica de estudio es mía propia, así que no está descrita (al menos eso creo yo) en ningún libro de técnicas de estudio, pero a mi siempre me ha funcionado. La recomiendo para aquellos que no les gusta o no se les da bien memorizar sin razonar o entender lo que están estudiando, y sobre todo para universitarios, ya que se trata de un nivel de estudios en el que hay que aprender a aprender, aprender a jerarquizar la importancia de las cosas, aprender a conectar la información que proporcionan las distintas asignaturas y poder relacionarlas entre sí.

MÉTODO GENERAL

Lo ideal, lo que por norma hay que hacer a la hora de estudiar, es empezar por el principio. Esto supone casi siempre empezar a estudia el capítulo 1 (normalmente introductorio) para irse metiendo en el tema. Hay gente que lo prefiere así, que el estudio sea metódico y ordenado, y aunque a veces no se le encuentre sentido a algunas cosas, que baste con memorizarlo, para que en el momento que se necesite, usar esos conocimientos y entonces aprenderlos definitivamente.

Lo que explico a continuación, es otra forma de estudio, para aquellos que la anterior es aburrida, demasiado metódica para su forma de ser, o simplemente no funciona. Se trata de empezar por el principio, igualmente que la anterior, pero no por el capítulo 1. Esta otra forma de entender el "principio", es pensar que nuestro punto de partida no es lo primero que aparece en el temario o apuntes, sino lo que ya sabemos, lo que por haber asistido a clase, haber tomado apuntes, haberlos copiado, o simplemente por haber tenido la asignatura en mente, y saber de qué va, ha dejado una pequeña huella en nuestra memoria.

El estudio puede empezar por aquel capítulo que recordemos que sabemos parte de él, o que pensamos que nos puede ser fácil. De esta forma, no nos costará empezar a concentrarnos en la asignatura porque utilizando la base que ya tengamos, por pequeña que sea, evitaremos empezar desde cero. Siempre es más sencillo partir de algo que ya se sabe, de algo de lo que se tiene alguna idea, o de algo que puede ser fácil... porque sabiendo que a lo que nos enfrentamos no es tedioso, difícil y totalmente desconocido, mejora nuestra predisposición a empezar a estudiar (y "empezar" es lo que a veces cuesta más que el propio estudio).

Cuando estemos trabajando sobre el tema que hemos elegido, será más fácil ir ampliando el temario de estudio y los conocimientos, ya sea porque hay partes en las que necesitemos consultar otros temas, o porque la base, de la que partimos en un principio, ha mejorado con los conocimientos que estamos adquiriendo y nos veamos más preparados para abordar otros capítulos.

Así se va consolidando la idea que tenemos de la asignatura y el conocimiento de la misma.

Es posible, que llegue un momento en el que lo que nos falta por estudiar sea igualmente aburrido, difícil... y no sepamos por dónde seguir. En este punto, lo ideal es pasar al tema que pensamos que es más probable que nos caiga en el examen o que necesitemos para otros capítulos (por ejemplo para hacer problemas o casos prácticos). Pero, aun con dificultad, ya habremos avanzado en la asignatura y cada vez será menor el esfuerzo que hay que hacer para absorber la nueva información que se nos va presentando.

CASO PARTICULAR: PROBLEMAS O ESTUDIO DE CASOS PRÁCTICOS

A veces nos enfrentamos a temarios en los que algún capítulo está escrito fundamentalmente para proporcionarnos herramientas para la resolución de casos prácticos. Cuando estos capítulos contienen ejemplos, es sencillo ir estudiando por orden (empezando por la primera página), porque cuando nos toque resolver los típicos casos prácticos propuestos al final, ya habremos visto de alguna manera cómo se hacen, al menos por parte gracias a los ejemplos. No obstante, esto no ocurre siempre.

Muchas veces el tema es teórico, con muchas premisas, fórmulas y reglas a seguir en dichos casos prácticos. Cuando sucede esto, normalmente, aunque hayamos estudiado el tema, a la hora de resolver las cuestiones prácticas nos vemos obligados a buscar de nuevo el ¿cómo se hacía? en los apuntes, a volver a leer las opciones de resolución que se nos ofrecen, etc. lo cual significa que el tiempo utilizado en la lectura/estudio de la parte teórica que explica cómo resolver la práctica, ha sido un tiempo inútil.

Es entonces cuando podemos intentar estudiar los casos prácticos desde los mismos casos prácticos y no desde la teoría, ya que al final la teoría es solo la descripción de cómo resolver los casos prácticos. Es muy útil intentar abordarlo uno mismo, con los conocimientos que tenga, y pensar un poco sobre el tema (pero nunca pasarnos una tarde entera dando rienda suelta a nuestra imaginación, porque lo que interesa es avanzar desde lo fácil a lo difícil y no estancarnos). Nos daremos cuenta de que nos falta información, que se nos ocurren un montón de vías de resolución o ninguna, que nos parece sencillo o muy complicado... pero este tiempo que estamos pensando y dándole vueltas al problema, estamos preparando la mente para que "alguien" (en este caso los apuntes/libros) nos de la solución. Entonces, a medida que vamos necesitando información, datos, ideas... nos vamos metiendo en el tema, usando el material del que dispongamos como material de consulta. El primer caso a resolver seguro que es más complicado que el segundo, ya que para entonces habremos aprendido parte de lo que no sabíamos cuando empezamos.

USO DE COLORES Y MARCADORES
Es recomendable el uso de marcadores, colores, papel de notas, resúmenes, esquemas para asimilar mejor la materia. Pero no todo el mundo sabe cómo se usan estas herramientas, o como proceder para que el tiempo dedicado a "colorear" los apuntes sea realmente útil. Muchas veces, tenemos la buena intención de organizarlo todo con colores, clasificándolo, haciendo un horario, midiendo cuántas páginas estudiar al día (o a veces por hora)... pero seamos realistas, hay muy poca gente que cumpla estos buenos propósitos a partir del tercer día de estudio.

Para que los colores y las notas que tomemos al estudiar tengan sentido y nos ayuden a grabar la materia en la memoria, debemos hacer un uso justo y necesario de ellos (los abusos nunca fueron buenos). Un método sencillo para que el uso de colores funcione es empezar con un lápiz (o portaminas). Con este señalaremos lo que tiene un nivel de importancia básico aunque no sepamos si es más importante o menos relevante que lo que podamos encontrar más adelante, ya que tan solo hemos empezado a estudiar, como quien dice, y desconocemos la importancia de la información que falta por venir. A medida que vamos entrando en materia, tendremos la necesidad de tomar algunas notas y señalar algunas cosas, ya sea por su importancia, o porque ello nos ayude a memorizarlo, y diferenciarlas de lo que hemos empezado a señalar con un simple lápiz. La necesidad de cambiar de color, de marcar unas cosas y otras no, hay que dejarla al entendimiento de la materia, es decir, esperar a que sea realmente necesario marcar algo para tenerlo presente, porque en ese momento consideramos que es importante. No debemos medir un equilibro de frases o anotaciones marcadas en cada página o cada capítulo que encontremos, porque no se trata de que quede más o menos bonito, se trata de que sea útil para el estudio. Hay quien marca casi cada línea que lee y hay quien a penas necesita marcar algo, pero cuando lo hacen porque "lo necesitan" en ese momento, a ambos tipos de estudiante les funciona su forma de proceder. Lo importante es marcar o señalar lo que nos apetezca, lo que creamos necesario, pero sin reglas establecidas, a no ser que nos las impongamos nosotros mismos para seguir nuestro propio orden. En el momento menos esperado, tendremos la mesa llena de colorines, y anotaciones, pero como hemos ido decidiendo poco a poco incluir estos colores y variaciones en nuestro estudio, porque lo hemos hecho por necesidad, lo que hayamos marcado tiene verdadero sentido (sea más o menos estético el cómo quede al final.).

RESUMEN

Si no sois capaces de mantener una técnica de estudio, si os aborrece empezar a estudiar porque al principio os cuesta entender la materia, o no la veis razonable... os invito a que probéis a estudiar empezando por aquello que recordéis o de lo que ya tengáis alguna idea, aquello que creéis que es fácil o que se os pueda dar bien, independientemente de que se trate del primer tema o del último. Y a partir de ahí, cuando empecéis a estar más centrados o más integrados en la asignatura, os costará mucho menos tomar el estudio de cada día.

Ante todo, y sea la técnica de estudio que sea la que utilicéis hay dos premisas que no cambian:
- DEDICACIÓN: hay que echar horas de estudio.
- CONSTANCIA: hay que hacer del estudio una práctica habitual.

No existe ninguna fórmula mágica para transformar el verbo "estudiar" en el verbo "aprender", pero siempre será más fácil si se pone interés.

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